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themagiclantern:

Olivier Messiaen / Turangalîla-symphonie, for piano, ondes martenot and orchestra, I/29 - VI. Jardin du sommeil d’amour

performed by Polish Radio Orchestra · Thomas Bloch, Ondes Martenot · François Weigel, Piano · Antoni Wit, Conductor

(Source: satansbaby)

(Source: x-ox)

Pendientes de ver. 1

Pendientes de ver. 1

Pendientes de ver. 2

Pendientes de ver. 2

Aquí estamos de nuevo en el remolino de la historia, los Derviches electrónicas… en busca de espacio vital más allá de nuestro destino comprado. VOSOTROS HABLÁIS DE VITRINAS, NOSOTROS HABLAMOS DE VIDAS En caminos de sueños urbanos, nosotros, una escultura de carne y asfalto, en un constante cambio de exhibición… cada vez se desborda la sangre… ALEX, DE 15 AÑOS, ASESINADO POR EL ESTADO… DEJA DE MIRAR. ¡VETE! (ocupación de la televisión nacional griega) Aquí estamos en las arcas extrañas de las empresas multinacionales… alienados seres que tiemblan con cada caída de la bolsa. Ahora que los tiempos están esperando y el olor de la transición hace cosquillas en la nariz en el momento crítico, o encontramos nuestra salida o nos oxidamos de una vez por todas. CONCIENCIA NACIONAL (es una ilusión). Contra los espectáculos prometedores… visualizamos un policía que tira su escudo, su corazón es cálido y palpita al ritmo del primer amor. Exijimos la caída de los muros de consumo… ciudadanos desobedientes de aquellos tiempos… cuando cada euro fue traducido en un miligramo de antidepresivos. Nos hace vomitar la droga de la seguridad en los rostros de los que hicieron una patente de libertad, que la pintó en las cajas de detergentes, que la picó en fast-foods y la sirvió en cincuenta cuotas. Nuestra verdad rasga la nebulosa de los lobotomizados que nutrieron su mirada furtiva a través de las ventanas selladas, rodeados por las publicidades. No vamos a permanecer dentro de nuestro capullo, vamos a convertirnos en crisálidas, y vamos a quemar, vamos a destruir, vamos a disfrutar de ese día como si fuera el último. Nosotros nos alimentamos de cenizas. Paso a paso conquistamos el espíritu de un halcón, la tranquilidad de una hierba. En los suburbios de Babel tenemos sorpresas aún para los formadores de opinión que creen que nosotros mismos, pobres, atenderemos de nuevo a sus partidos, olvidando que las semillas siempre son invisibles.